Cuando la alarma es confiable, pero el sistema no

Alarmas no deseadas, desconfianza institucional y el eslabón pendiente de la respuesta pública
12 de febrero de 2026 por
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La evolución tecnológica del monitoreo de alarmas en la Argentina ha sido sostenida y significativa. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que exceden lo técnico y remiten a la articulación institucional entre el sistema privado y la respuesta pública.

En este artículo, el Prof. Walter Ricardo Costa —Consultor IRAM + TEAS y Coordinador de la Comisión Técnica de CEMARA— analiza el impacto de las alarmas no deseadas, la desconfianza generada a lo largo del tiempo y la necesidad de avanzar hacia protocolos conjuntos que permitan cerrar de manera eficaz la cadena de seguridad.

Una reflexión profunda y necesaria para comprender por qué, cuando la alarma es confiable pero la interacción institucional no lo es, el problema deja de ser tecnológico y pasa a ser estructural:


Cuando la alarma es confiable, pero el sistema no

Alarmas no deseadas, desconfianza institucional y el eslabón pendiente de la respuesta pública


Después de más de cuatro décadas de desarrollo del monitoreo de alarmas en la Argentina, la industria ha evolucionado de manera significativa. Aquellos primeros sistemas destinados casi exclusivamente a entidades bancarias dieron paso a un modelo extendido de protección para hogares, comercios e industrias, sostenido por centros de monitoreo, protocolos operativos, normas técnicas y procedimientos de verificación.

Sin embargo, a pesar de esta evolución tecnológica y profesional, existe un eslabón de la cadena que continúa mostrando debilidades estructurales: la interacción entre el sistema privado de monitoreo y la respuesta pública.

Este no es un problema nuevo. Es, probablemente, la deuda institucional más persistente del sector.

La herida histórica de las alarmas no deseadas

Para comprender la situación actual, es necesario hacer una autocrítica sectorial. Durante muchos años, una parte importante de la industria del monitoreo funcionó con escasos criterios de confirmación y filtrado de eventos. Se despacharon móviles policiales por señales que no estaban debidamente verificadas, sin trazabilidad técnica suficiente y sin procedimientos de confirmación adecuados.

El resultado fue la saturación de recursos públicos por eventos que no correspondían a hechos reales. Este escenario generó desconfianza y tensiones institucionales.

La evolución técnica del sector

En los últimos años, la industria ha incorporado metodologías de confirmación, procedimientos operativos normalizados, registros trazables y normas técnicas específicas. Hoy es posible generar señales técnicamente confiables, sustentadas en confirmaciones secuenciales, visuales o auditivas, y respaldadas por procedimientos documentados.

Esta evolución constituye además la base de la automatización de ciertos procesos, de la mano de tecnologías de inteligencia artificial ya vigentes y en expansión.

Pero esta evolución técnica no siempre ha tenido su correlato institucional en el sistema de respuesta pública.

Una cadena de seguridad incompleta

El servicio de monitoreo de alarmas funciona como una cadena de decisiones: detección, recepción, verificación, contacto, notificación e intervención física. Los primeros eslabones dependen del sistema privado; el último, de la respuesta estatal.

Y es allí donde, en muchos casos, el sistema pierde coherencia operativa.

La deuda pendiente

Después de cuarenta años de industria, la tecnología ha madurado y los procedimientos existen. Lo que aún no se ha resuelto de manera uniforme es la interacción institucional entre quienes detectan el evento y quienes deben intervenir físicamente.

La seguridad tecnológica no se agota en la detección ni en la notificación. El verdadero cierre del ciclo ocurre en el momento de la intervención.

Para que eso ocurra, se necesita un mecanismo detallado de interacción operativa, con protocolos conjuntos, comunicación en tiempo real y criterios diferenciados para alarmas confirmadas.

Ese es el desafío institucional que el sector público y el sector privado deben abordar en conjunto.

Porque cuando la alarma es confiable, pero la interacción institucional no lo es, el problema ya no es técnico. Es estructural.

Prof. Walter Ricardo Costa
Consultor IRAM + TEAS
Coordinador de la Comisión Técnica de CEMARA
CEO — SESYTEL Solutions


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